
R e f l e x i o n e s
He podido comprobar personalmente que sentirnos agradecidos por todo
lo que tenemos y por todo lo que vivimos transforma profundamente
nuestra vida. También he comprobado lo mucho que cuesta sentir
agradecimiento sobre todo cuando estamos viviendo momentos
difíciles. Resulta complicado sentirse agradecido cuando las
cosas no fluyen como quisiéramos, también solemos dejarnos
llevar por el ritmo frenético de nuestra vida y olvidamos
los pequeños milagros que ocurren cada día alrededor nuestro
y por los cuales podríamos sentir gratitud.
¿Te has parado a pensar recientemente cuando fue la última vez que distes las gracias a alguien o por algo
sintiéndote profundamente agradecida?
Esa pregunta abre un espacio en nuestro interior y nos
ayudará mucho repasar todo lo que tenemos por agradecer.
Podrían ser:
- Todo lo que nos hace la vida más fácil (pertenencias,
vehículos, infraestructuras, abrir el grifo y tener agua
fría y caliente, etc.).
- Personas, amigos, familiares que están a nuestro lado, y
que nos ayudan de una forma u otra.
- Circunstancias (buenas o malas) que favorecen nuestra
evolución como persona y nos hacen crecen.
Algunas veces tendremos que "forzarnos" porque cuesta
encontrar cosas "por las que nos sentimos agradecidos",
particularmente si estamos viviendo una situación difícil o
afrontando algún reto.
Cuando nos encontramos en crisis y aunque nos cueste
creerlo, nos ayudará abrir un espacio, por muy pequeño que
sea, para la gratitud. Porque las crisis llegan cuando es
hora de deshacerse de lo viejo o de lo que ya no sirve para
dejar paso a una nueva forma de vida o de ser. Es normal en
momentos de crisis sentir enfado, frustración,
desorientación e incluso sentirse deprimido y es bueno
darnos el tiempo necesario para que el cambio se vaya
produciendo. Pero si logramos dejar un espacio para
agradecer la oportunidad que se nos está dando entonces
conseguiremos atravesar cualquier crisis con mucho menos
sufrimiento.
Podemos tomar una libreta y reservarla para escribir cada
día o tan a menudo como nos sea posible, algo por lo que
sentimos gratitud. Podemos repasar el día y escribir lo que
nos ha traído y qué podemos agradecer.
Hacer este ejercicio con regularidad abre un espacio en
nuestro corazón para la gratitud. Ver con los ojos llenos de
agradecimiento es ver la belleza oculta en cada cosa, en
cada momento, en cada persona, es ver que la vida está llena
de milagros y que la vida misma es un milagro.
Cuanto más demos gracias por lo que tenemos y por lo que
vivimos, más motivos tendremos para dar gracias.
Como nos dice Louise Hay, al Universo le gusta mucho la
vibración que corresponde a la gratitud y nos lo devuelve
con más y más experiencias por agradecer.
La gratitud es simplemente una actitud frente a la vida y
puedes elegir adoptarla y mantenerla frente a cualquier
situación que se presente.
Es imposible sentirse desgraciado cuando nos sentimos
agradecidos.
Para alimentar tu alma con gratitud te recomiendo leer el
libro de Louise Hay "Gratitud" escrito en colaboración con
otras personas (Wayne Dyer, Shakti Gawain, Nicolas
Eliopoulos, etc.). Puedes descargarlo en formato word
aquí.
Muchas
gracias el tiempo tomado para leer este escrito.
Antonia Jover